Artículo: El ABC de la RESILIENCIA

 

Por: Psic. Fabiola Cervantes Chávez 

 

El ABC de la RESILIENCIA

 

¿CÓMO FOMENTAR LA RESILIENCIA EN NIÑOS Y NIÑAS?

 

Hoy en día se habla mucho de la resiliencia y se busca no solo estudiarla sino convertirnos en personas resilientes, es decir ser capaces de enfrentar las adversidades o desafíos de la vida, buscando  resolver  de forma eficaz todos estos vituperios que encontramos a lo largo de nuestra vida.  Los seres humanos vamos topándonos de pronto con situaciones inesperadas, confusas dentro o fuera del ámbito familiar las cuales en ocasiones nos acarrean conflicto, estrés, sentimientos de desprotección, temores, etc., son situaciones adversas ante las cuales no siempre estamos preparados y por tanto resulta difícil de sobrellevar.

De manera que, nadie escapa de las adversidades, entonces ¿qué hacer al respecto?, tampoco se trata de generar inseguridad y miedo al afirmar esto. Luego entonces la propuesta de la resiliencia es precisamente fortalecer nuestras capacidades de afrontamiento, favorecer condiciones que nos permitan actuar de forma oportuna y eficaz ante las amenazas que se nos presentan con la finalidad de resolver y además lograr nuevos aprendizajes y mejorar cada vez más nuestras condiciones de afrontamiento.

“Lo que no te mata, te fortalece”. Aquí no se trata entonces solo de hacer frente a una situación y resolverla en su momento sino de transformar, resurgir, crear nuevas estrategias personales que me permitan resignificar la experiencia vivida, poderla transformar y aprender de ella. Logrado esto, voy reafirmando y fortaleciendo mi capacidad resiliente luego entonces, soy capaz de enfrentar  la adversidad consciente y eficientemente.

¿Por qué fomentar la resiliencia en niños y niñas?

 

Primero porque aún a temprana edad niños y niñas no están exentos de enfrentar situaciones de conflicto, sin embargo aclaremos que, los problemas que enfrenta un niño o niña son diferentes a las de los adultos y no por ello menos importantes de atender sobre todo porque en su dimensión le afectan de alguna manera. Enseñarle a un niño o niña cómo resolver y enfrentar estos conflictos propios de su edad, es prepararle para la vida en general no solo para el conflicto.

Sin embargo, existen también desafortunadamente situaciones adversas que no son propias, a decir verdad, de ninguna edad pero que sin embargo son una realidad y por ello es preciso formar en la resiliencia porque también de esta manera podemos en ocasiones no solo hacer frente a la adversidad sino en ocasiones hasta prevenir situaciones que pueden lastimarnos.

Veamos ahora algunas propuestas que pueden favorecer y fomentar la capacidad resiliente en niños y niñas considerando también su edad de desarrollo:

  • Desarrollar la confianza en sí mismos

    Uno de los primeros puntos de partida para adquirir una capacidad resiliente es trabajar la confianza en sí mismo y una de las formas en las que aprenden a confiar es cuando se han establecido relaciones  con personas que para ellos ya son confiables es decir, personas que los aman, los respetan, los cuidan, los protegen, con los que se sienten unidos y cómodos. Cuando los niños y niñas sienten que estas personas que les rodean son confiables entonces aprenden límites, buscan ayuda, son solidarios, etc.

  • Desarrollar el sentido de responsabilidad

    La capacidad para comenzar a tomar decisiones y hacerse responsable de ellas surge a partir de los dos años, cuando el niño o niña se da cuenta que es alguien diferente a las personas que le rodean y que la gente responde a lo que hace o dice. A través de este sentimiento de separación el niño o niña comienza a entender que existen consecuencia para cada comportamiento. Esto además les va permitiendo ganar en autonomía y van aprendiendo el respeto por ellos mismos y por los demás.

    A partir de este momento puede ir aprendiendo a identificar y corregir sus errores ayudándole a buscar las mejores alternativas, en esta medida reforzamos su capacidad para corregir y tomar las mejores decisiones para resolver, así mismo reconociendo que sus hermanos o los que tiene cerca también cuentan con sus propias capacidades.

  • Motivar su capacidad de iniciativa

    Entre los  cuatro y cinco años de edad el niño o niña comienza a pensar en hacer cosas, el deseo y la voluntad de hacerlas van contribuyendo en su capacidad creativa, pues inventan, arman, desarman, etc., estimular las diversas formas en las que incluso pueden llegar a un mismo resultado es un factor preponderante para la resiliencia en la búsqueda de soluciones creativas, el logro fortalece su optimismo, empatía, solidaridad y la capacidad de pedir ayuda cuando lo necesitan.

    Cuando un niño o niña no solo no es estimulado sino que se le reprende o culpabiliza por haber hecho un desorden con su invento, o son rechazados etc., sienten que no merecen ser ayudados y a la larga dejan de intentar reduciéndose a realizar solo aquello que les pidan.

  • Enseñarle a ser autogestivo de lo que desea lograr

    El ayudarle a que reconozca sus propias cualidades, habilidades y cómo puede hacer uso de sus propios recursos para hacer frente al estrés, a su conflicto aceptando su manera peculiar de hacer las cosas, le ayudará a asumirse como una persona única, capaz y maravillosa entendiendo además que; de esa manera contribuye a establecer relaciones más agradables con los que le rodean.

  • Aprender de los cambios

    Enseñarle al niño o niña que los cambios y las pérdidas son parte de la vida, que aceptarlo a veces es difícil pero que, ante alguna situación que implique cambios estos se van asimilando de forma paulatina hasta que logramos cada persona restablecernos y aceptarlos por completo.

  • Respetar su identidad

    Durante los primeros años de vida el niño o niña va forjando su personalidad y conjuntando una serie de características que van perfilándose de manera muy personal, deseos, sueños, planes, ideas, sentimientos etc., que construyen sus identidad, el respeto a estas diferencias en la resolución de un conflicto fortalecerá no solo todas las anteriores sino reforzará su identidad de tal manera que asuma un mayor respeto y confianza en sus propias capacidades de enfrentamiento y de igual forma a considerar y respetar también la opinión de los demás.

 

 

 

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